domingo, 14 de junio de 2009

¿Qué son los campamentos?


Los campamentos, según la Fundación Un techo para Chile, son aquellos asentamientos precarios de más de 8 familias, que carecen de al menos uno de los servicios básicos (agua potable, luz eléctrica, alcantarillado) y que viven en posesión ilegal del terreno.

Los campamentos son tomas ilegales de terreno que un grupo de familias realiza. En general lo que ocurre es que un grupo de familias se organiza, elige el terreno que decidieron tomarse y el día en que instalarán las carpas y algunos materiales de construcción con los cuales armarán luego sus precarias habitaciones. Las familias que viven en los campamentos, llegan principalmente por dos motivos:

1. Terminar con su condición de “allegados” en la casa de algún pariente o amigo (Imposibilidad de pagar arrienda). Los problemas de hacinamiento, privacidad, convivencia, entre otros los fuerzan a agruparse junto a otras familias y tomarse un terreno como alternativa desesperada por encontrar un espacio para sus familias.

2. Encontrar un espacio dentro de las grandes ciudades de cada región, con el fin de estar más cerca de las fuentes laborales y de los servicios de educación y salud para sus familias.

La pobreza en Chile y América Latina

Las primeras orientaciones sobre las causas de la pobreza se remontan al siglo XIX con las ideas de Thomas Chalmers de que la pereza era la principal causa de la pobreza. Según Demetrio Casado, actualmente existen tres formas de considerar el problema de la pobreza:

· Como una manifestación de fenómenos y procesos sociales más globales, planteada casi siempre como consecuencia de estructuras socioeconómicas.

· Una concepción “contable” de la pobreza, se trata de medirla con indicadores apropiados a ese fin.

· Analizar el fenómeno en sus dimensiones y manifestaciones observables, pero incorporando luego esos resultados en un esquema teórico de referencia, desde el cual se da significado a las diferentes observaciones y datos recogidos.

En América latina, a comienzos de la década de los noventa, destacan dos aspectos importantes en torno a la pobreza:

· La dimensión cuantitativa de la pobreza: alrededor de 200 millones de pobres en 1995; concentración de la pobreza en áreas urbanas, y empobrecimiento de amplios sectores de las clases medias.

· Aspectos nuevos de la pobreza, en cuanto los que sufren sus consecuencias tienen una percepción diferente de su situación, lo que ha hecho que sea más explosiva (Ander- Egg, 1995).

Así como en América latina, en Chile, la pobreza se ha asociado a una situación de carencias en una o varias necesidades identificadas como básicas, y medido por indicadores que reflejan tal situación:

· ingreso suficiente para la alimentación del grupo familiar,

· vivienda adecuada,

· servicios de agua, luz y alcantarillado,

· acceso a un nivel básico de educación.

La medición por línea de pobreza lleva a la distinción entre tres categorías de hogares: pobres indigentes, pobres no indigentes y no pobres, donde los primeros representan a los hogares cuyo ingreso per capita no supera el costo de una canasta básica de alimentos ($43.712); los pobres no indigentes representan a los hogares cuyo ingreso fluctúa entre 1 y 2 canastas básicas de alimentos y los no pobres a aquellos cuyos ingresos superan el costo de dos canastas.

La mayoría de los pobres (81,4 %) son urbanos, pero la incidencia de la pobreza es más fuerte en áreas rurales que en las ciudades. En 1998 el 27,6% de la población rural y un 20,7% de la población urbana calificaban de pobres (MIDEPLAN, 1999).

Como la pobreza depende en cierto grado de la situación de ingreso de los hogares, ésta a su vez, depende centralmente de la inserción laboral de sus integrantes.

El 80 % de los ingresos que percibe un hogar, sea pobre o no, proviene del trabajo. El tener un empleo estable y adecuada y justamente remunerado es un elemento clave que define si una persona o familia está o no en situación de pobreza, la intensidad de ésta y la probabilidad de salir o de caer en ella. Sin embargo, y a pesar de lo mencionado anteriormente, el hecho de tener empleo no garantiza la superación de una situación económica debilitada. Efectivamente, porcentajes mayoritarios de los pobres trabajan, pero se sitúan en puestos de trabajo diversos, cuyo común denominador es la mala calidad del empleo.

La pobreza en ingreso no está asociada con una inserción laboral específica, sino que cruza distintas actividades económicas y variados puestos de trabajo (asalariados o independientes, sector público y privado, formales e informales, distintos sectores productivos). También el acceso a un empleo bien remunerado está fuertemente determinado por la educación y la calificación de la mano de obra.

Sin embargo, se requieren muchos años de escolaridad para que este factor influya positivamente sobre los ingresos del trabajador. La escolaridad empieza a influir sobre el nivel de salarios a partir de los 8 años de estudios, pero viene a discriminar de manera más significativa sobre los 12 años, esto es, cuando se ha completado la educación secundaria y eventualmente se realizaron estudios superiores. Esto significa que los retornos privados a la educación son bajos en la educación básica, algo más altos en la educación media y significativamente superiores en la educación postsecundaria.

En definitiva la pobreza es un tema de relevancia mundial, debido a que ha sido un fenómeno determinante en el proceso de desarrollo de muchos países a lo largo del tiempo. Es por esta razón, que constantemente se está intentando determinar cómo definirla y medirla, además de buscar estrategias y políticas para reducirla.

Definición de Pobreza

Ander Egg señala que “pobreza” o “situación de pobreza” se refiere a la necesidad, indigencia, penuria, estrechez y carencia de lo necesario para el sustento de la vida, partiendo de esto señalamos que es, en definitiva, la insuficiencia de recursos.

Según la OMS (1992) se presenta “pobreza” cuando no se da cumplimiento a la satisfacción de las necesidades humana básicas, incluyendo ciertas exigencias mínimas de consumo (individual y familiar) que comprenden alimentos, alojamiento y ropas adecuadas. Cuando se carece de estos bienes, existe pobreza de subsistencia. Esta definición plantea que la pobreza debe medirse “por el número de personas que no disfrutan de un nivel de vida que les garantice una alimentación adecuada, agua salubre en cantidad suficiente, servicios de saneamiento, una vivienda digna y el acceso a la instrucción y a la asistencia sanitaria”.

Respecto a la definición, esta se ha ampliado en el transcurso de las dos últimas décadas, desde un enfoque centrado en las variables económicas de ingreso o consumo, a otras que han incorporado dimensiones de la vida de las personas, tales como la longevidad, analfabetismo y condiciones de salud, o bien, la vulnerabilidad, el riesgo, y la “impotencia y la falta de voz”, entre otros condicionantes que afectan significativamente a los pobres.

Las definiciones más clásicas de pobreza las han conceptualizado de diversas maneras:

· “Pobreza existe cuando una o más personas están o caen bajo un cierto nivel de bienestar económico considerado como un mínimo razonable, ya sea en términos absolutos o por los estándares de una sociedad específica” (Lipton & Ravallion, 1995).

· “Pobreza es entendida como la inhabilidad para obtener un estándar de vida mínimo”. (Banco Mundial, 1990).

· “Pobreza se refiere a una falta de necesidades físicas, activos, e ingreso. Incluye –pero es más que – el hecho de ser pobre por ingresos”. (Chambers, 1995)

· “Una persona es considerada pobre si él o ella no tiene acceso (o no posee la capacidad para acceder) a un paquete de bienes, servicios y derechos establecidos normativamente” (CEPAL, 1997)

· “Si desarrollo humano es acerca de aumentar alternativas, pobreza significa que las oportunidades y alternativas más básicas para el desarrollo humano son denegadas- tener una vida larga, saludable y creativa y disfrutar de un estándar de vida decente, libertad, autoestima y respeto por lo otros“ (IDH 1997)

La situación en Chile desde 1990

A comienzos de la década del ´90 la situación en Chile era poco alentadora, el 38,6% de la población se encontraban en situación de pobreza y el 12,9% en situación de indigencia. Los gobiernos de la concertación deben asumir una deuda social con el 51,5% de la gente Chilena que vive en pauperrimas condiciones.


A fines del 2000, la pobreza se ha reducido a un 20,6 % de la población total y los indigentes a un 5,7 % del total. Estas cifras se han logrado gracias a un buen funcionamiento de una política social orientada a los más pobres, donde, por ejemplo, en materia de vivienda se han entregado entre 1990 y el 2000, un promedio anual de 63.811 subsidios (entre 1973 y 1989 se entregaron un promedio anual de 16.889 subsidios), con una mejora significativa de la focalización pues se ha logrado que del total de viviendas construidas con algún subsidio del Estado, el 32,1 % pertenecen al primer quintil, lo que contrasta con el 18,7 % en los años 1974 a 1989 (véase en http://www.asuntospublicos.org/informe.php?id=149).

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Sin embargo, no es suficiente y la calidad de las medidas tomadas están en duda, ya que no han llegado a toda la población necesitada



(Porcentaje sobre la población)
AÑOSTOTAL POBRE * INDIGENTE
Nro. % Nro. %
19904 968 338,61 674 713,0
19924 390 632,81 206 49,0
19943 815 927,71 045 17,6
19963 320 523,2822 45,7
19983 184 021,6825 55,6
20003 038 920,2838 25,6
20032 905 418,7726 54,7
20062 208 913,7516,7