domingo, 14 de junio de 2009

La pobreza en Chile y América Latina

Las primeras orientaciones sobre las causas de la pobreza se remontan al siglo XIX con las ideas de Thomas Chalmers de que la pereza era la principal causa de la pobreza. Según Demetrio Casado, actualmente existen tres formas de considerar el problema de la pobreza:

· Como una manifestación de fenómenos y procesos sociales más globales, planteada casi siempre como consecuencia de estructuras socioeconómicas.

· Una concepción “contable” de la pobreza, se trata de medirla con indicadores apropiados a ese fin.

· Analizar el fenómeno en sus dimensiones y manifestaciones observables, pero incorporando luego esos resultados en un esquema teórico de referencia, desde el cual se da significado a las diferentes observaciones y datos recogidos.

En América latina, a comienzos de la década de los noventa, destacan dos aspectos importantes en torno a la pobreza:

· La dimensión cuantitativa de la pobreza: alrededor de 200 millones de pobres en 1995; concentración de la pobreza en áreas urbanas, y empobrecimiento de amplios sectores de las clases medias.

· Aspectos nuevos de la pobreza, en cuanto los que sufren sus consecuencias tienen una percepción diferente de su situación, lo que ha hecho que sea más explosiva (Ander- Egg, 1995).

Así como en América latina, en Chile, la pobreza se ha asociado a una situación de carencias en una o varias necesidades identificadas como básicas, y medido por indicadores que reflejan tal situación:

· ingreso suficiente para la alimentación del grupo familiar,

· vivienda adecuada,

· servicios de agua, luz y alcantarillado,

· acceso a un nivel básico de educación.

La medición por línea de pobreza lleva a la distinción entre tres categorías de hogares: pobres indigentes, pobres no indigentes y no pobres, donde los primeros representan a los hogares cuyo ingreso per capita no supera el costo de una canasta básica de alimentos ($43.712); los pobres no indigentes representan a los hogares cuyo ingreso fluctúa entre 1 y 2 canastas básicas de alimentos y los no pobres a aquellos cuyos ingresos superan el costo de dos canastas.

La mayoría de los pobres (81,4 %) son urbanos, pero la incidencia de la pobreza es más fuerte en áreas rurales que en las ciudades. En 1998 el 27,6% de la población rural y un 20,7% de la población urbana calificaban de pobres (MIDEPLAN, 1999).

Como la pobreza depende en cierto grado de la situación de ingreso de los hogares, ésta a su vez, depende centralmente de la inserción laboral de sus integrantes.

El 80 % de los ingresos que percibe un hogar, sea pobre o no, proviene del trabajo. El tener un empleo estable y adecuada y justamente remunerado es un elemento clave que define si una persona o familia está o no en situación de pobreza, la intensidad de ésta y la probabilidad de salir o de caer en ella. Sin embargo, y a pesar de lo mencionado anteriormente, el hecho de tener empleo no garantiza la superación de una situación económica debilitada. Efectivamente, porcentajes mayoritarios de los pobres trabajan, pero se sitúan en puestos de trabajo diversos, cuyo común denominador es la mala calidad del empleo.

La pobreza en ingreso no está asociada con una inserción laboral específica, sino que cruza distintas actividades económicas y variados puestos de trabajo (asalariados o independientes, sector público y privado, formales e informales, distintos sectores productivos). También el acceso a un empleo bien remunerado está fuertemente determinado por la educación y la calificación de la mano de obra.

Sin embargo, se requieren muchos años de escolaridad para que este factor influya positivamente sobre los ingresos del trabajador. La escolaridad empieza a influir sobre el nivel de salarios a partir de los 8 años de estudios, pero viene a discriminar de manera más significativa sobre los 12 años, esto es, cuando se ha completado la educación secundaria y eventualmente se realizaron estudios superiores. Esto significa que los retornos privados a la educación son bajos en la educación básica, algo más altos en la educación media y significativamente superiores en la educación postsecundaria.

En definitiva la pobreza es un tema de relevancia mundial, debido a que ha sido un fenómeno determinante en el proceso de desarrollo de muchos países a lo largo del tiempo. Es por esta razón, que constantemente se está intentando determinar cómo definirla y medirla, además de buscar estrategias y políticas para reducirla.

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